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LA DIMISIÓN DE LA LEGITIMIDAD

La dimisión de Esperanza Aguirre como Presidenta de Partido Popular de la Madrid me hace pensar si realmente ha dimitido un cargo político del peso que ésta representa o si realmente lo que ha dimitido ha sido la legitimidad al partido.

El gesto de Esperanza resulta totalmente escandalizador pero, ¿qué es lo que realmente escandaliza? ¿Qué lo haga una figura de la relevancia de Aguirre o la tan esperada dimisión de un político del Partido Popular? Personalmente creo que ambas crean un cóctel explosivo, pues realmente lo que se está poniendo de relieve es la dimisión de la legitimidad a un Partido, a unas prácticas de corrupción y descaro que son inaceptables incluso para la ya ex -presidenta del PP madrileño. Y es que no es desconocido para nadie que el principal efecto que produce la corrupción es la deslegitmidad. La falta de confianza y apoyo a un conjunto de prácticas muchas negadas y otras tantas todavía ocultas de una organización institucional que aún lidera el gobierno de un país, aunque sólo sea en funciones.

Se trata de una retirada de la legitimidad a la figura de Mariano Rajoy y a todo su séquito que le sigue con los ojos vendados o quizá, y mucho más probable, con las manos atadas. Y es que el efecto dominó puede ser devastador para muchos de los altos cargos políticos que continúan defendiendo a un partido hundido en el inmovilismo y en la cada vez más creciente falta de confianza, incluso de la propia militancia.

Se ha escuchado que la acción tiene que ver con una llamada de atención, con una amenaza, un ultimátum, un primer aviso de un espectáculo de fuegos artificiales que procede a realizarse de inmediato. Un gesto que se identifica con un mensaje más que relevante así como revelador, “Señor Rajoy, abandono el barco de las mentiras, del engaño, de la deslealtad y del silencio. A ver si puede hacer Usted lo mismo”.

Desde luego se trata de un acto más que esperado, alabado por muchos y, por descontado, criticado por otros tantos. Y aunque no se trate de una acción que, de forma improbable, suponga el desencadenante de muchas otras de la misma naturaleza, lo que evidencia es la ruptura de la confianza, de la defensa y del apoyo incondicional a la máxima representación del Partido Popular. Lo que me hace preguntarme, ¿quién será el próximo que tenga el valor o simplemente las manos limpias para poder hacer lo mismo? ¿Quién será el siguiente al que le pese más la conciencia que el miedo?

Pero al final, lo que se expone con todo lo anterior es que se está produciendo una mezcla bastante interesante de vergüenza, miedo, mentiras, reproches y desconfianza que da como resultado la carencia de legitimidad, no a una persona, no a una figura política solamente, sino a toda una institución que se hunde en una de las prácticas tan deshonrosas como antiguas, la corrupción. 


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