RESACA ELECTORAL

Escrito por politologoynopolitico 30-09-2015 en Cataluña. Comentarios (0)

Sólo días después de las elecciones catalanas han sido numerosas las opiniones escritas sobre las mismas y de nuevo el extremismo en el análisis de los resultados abundan en los medios de comunicación nacionales e internacionales. Y esto, ¿en qué se diferencia de la situación pre-electoral?

Varios puntos de análisis se deben exponer para clarificar que las elecciones para formar las Cortes en Cataluña o el llamado plebiscito por algunos no ha hecho avanzar en el conflicto que sigue y seguirá evolucionando, bajo mi punto de vista, aunque quede un poco apartado durante el desarrollo de la campaña electoral del 20 de diciembre. Pero eso se analizará después.

En primer lugar y fundamental, tanto antes (lógicamente) como después de las elecciones catalanas, en Cataluña sigue sin haber Gobierno. Esto se deduce por el ansia de los partidos que decidieron formar la coalición Junts pel Sí, el ansia por hacer de las elecciones un plebiscito olvidando que lo que necesita Cataluña es una hoja de ruta, una declaración de intenciones y no para formar un país, sino para formar un Gobierno estable y capaz de acabar con los problemas económicos y sociales que tiene Cataluña y que han sido totalmente ignorados durante la campaña de esta coalición.

En segundo lugar, tras las elecciones del 27-S continúan las mismas declaraciones. Así contemplamos casi los mismos titulares ahora que antes del domingo. Frases como <<Cataluña es independiente>>, <<La mayoría de los catalanes muestra su apoyo a la independencia>>, <<Cataluña ha demostrado que es España>>, <<Cataluña quiere ser España>>, etc. Por lo que se entiende que no se ha logrado absolutamente nada con la celebración de estas elecciones, ni siquiera se ha logrado su labor principal, formar gobierno. Pues ya se escuchan las campanas de una segunda vuelta electoral.

En tercer lugar, la posición del gobierno central obviamente tampoco ha cambiado. Si bien es cierto que al poder le interesa el conflicto, bien sea para mostrarse superior desde la posición en la que se encuentra o bien porque en caso de que las elecciones hubieran solucionado el problema decidiendo el futuro de los catalanes (algo prácticamente imposible pues no era esa su finalidad) ahora se tendrían que tomar medidas. Sin embargo posicionarse bajo el amparo de la Ley puede hacer al Presidente del Gobierno caminar tranquilo, pero se trata de una estrategia tan banal como caduca. Una estrategia engañosa que sólo produce una imagen de pasividad e ignorancia hacia la opinión de siete millones y medio de catalanes sea cual sea la postura de los mismos. No son suficientes las posiciones imperialistas que ha adoptado el Gobierno para acallar opiniones, no vale abrazar la bandera de España de la forma posesiva en que se ha hecho y, por supuesto, no es de juicio razonable en una democracia del siglo XXI la prohibición.

Por último, me gustaría establecer un análisis paralelo de las elecciones en Cataluña. Por un momento voy a entender, como así lo pretende Junts pel Sí, estas elecciones como el plebiscito que tanto deseaban. Pues bien, en ese plebiscito la independencia ha perdido, es tan sencillo como la suma de votos y eso sabe hacerlo todo el mundo, es una realidad fehaciente, objetiva y al alcance de todos. Los votos independentistas suman un total de 1.957,348 y el conjunto de votos que decían no a la independencia supera los dos millones. Señor Mas, su plebiscito ha hablado y ha fallado en su contra. Mientras Ud. puede seguir refugiándose en los 62 escaños obtenidos, una manera absurda y patética de engañar a sus votantes.

Sin embargo, entendiendo las elecciones catalanas como lo que realmente son, un sufragio universal cuya finalidad no es otra que la formación de las Cortes catalanas y un Gobierno estable y con políticas por y para Cataluña, también estas elecciones han fallado en contra de su propio fin. Y es que sin voluntad de reiterarme en lo dicho anteriormente, en Cataluña no hay Gobierno, no hay propuestas de solución a los problemas de los que adolece la Comunidad Autónoma.

De nuevo estamos en el punto de partida, una ciudadanía dividida por unos argumentos cada vez más confusos, abducida por líderes políticos amparados en una ideología inexistente y sumidos en la política del escaqueo de los problemas reales de Cataluña. Una política que ha arrastrado incluso a los partidos que se han planteado como alternativa a las voluntades independentistas y lo que verdaderamente ha demostrado la ciudadanía catalana es que quiere soluciones, quiere estrategias y no esas que buscan cómo separarse de España, sino las que se toman cuando el paro es excesivo e incluso cuando las políticas sociales son escasas.